Final esperada, dos viejas conocidas y una
sola copa

En la madrugada del sábado, Serena
Williams y Justin Henin protagonizarán
la final que la gente estaba esperando y
desando en este Abierto de Australia, donde
las sorpresas estuvieron a la orden del
día.
Cómo cuando uno entra a un restaurant
y elige en la carta el menú que más
le gusta, así se deben sentir hoy
los australianos, quienes verán definir
su torneo a la número uno del mundo,
Serena Williams ante otra número
uno como Justin Henin. ¿Porque digo
esto?, porque la belga llegó a la
final de un Grand Slam tras 18 meses sin
agarrar una raqueta, eso demuestra lo grande
que es.
En lo que tiene que ver con sus partidos
anteriores, ambas llegaron luego de vencer
a las chinas Na Li, en el caso de Serena
que vengó de esta forma la derrota
de su hermana Venus, en tanto que Henin
dejó atrás a Jie Zheng. Entre
otras cosas, está de más está
decirlo que las dos jugadoras asiáticas
fueron la sorpresa del certamen.
Si bien la realidad indica que el nivel
por el cual atraviesa el tenis femenino
es mediocre, hay que reconocer que el duelo
de mañana es un clásico, quizá
de otra época pero un clásico
siempre es un clásico. La potencia
de la menor de las Williams es muy difícil
de contrarrestar y la inteligencia de la
Petit se extrañaba horrores, sobre
todo si se quería ver un partido
parejo.
Pero sacando de lado los estilos opuestos,
que siempre seducen y mucho a la hora del
juego, tenemos que comentar un factor clave
en esta rivalidad y es que entre ambas tenistas
existe una "Pica" que va más
allá de las canchas de tenis. La
bronca es tal, que el entrenador de la belga
calificó a la familia de Williams
cómo gente indeseable.
En el Abierto de los Estados Unidos del
2007 cuando se enfrentaron ambas jugadoras
la polémica estalló luego
de una pelota dudosa, que cómo se
diría en la jerga, Williams le robó
el punto a Henin. Después del partido
Carlitos Rodríguez, el argentino
que trabaja con la belga salió enfurecido
y ratificó aquellos dichos anteriores.
En fin lo que más importa es lo que
estas excelentes profesionales realicen
dentro de la cancha y en sus anteriores
compromisos, todos los duelos fueron excitantes.
En dichos encuentros se alternaron los triunfos,
a tal punto que de los 13 enfrentamientos,
la estadounidense ganó siete y perdió
las otras seis.
En lo que respecta al momento por el cual
atraviesan cada una, cabe destacar que la
belga no tiene ninguna presión mientras
la hija menor de Richard Williams es la
campeona defensora. Lo que si es una premisa
segura, es que la morena defenderá
mucho más que el título, defenderá
el honor.
Sebastián Sommer