Se dio la lógica en el Abierto de Australia y los dos mejores lucharán en la final


El primer Grand Slam de la temporada tendrá el cierre que merece todo evento de tal envergadura, el domingo, en la madrugada argentina los dos mejores jugadores del torneo, Roger Federer y Andy Murray pelearán palmo a palmo por el título de campeón.

Pero para empezar a desarrollar lo hecho por ambos en las semifinales hay que hablar de algo que hace bastante tiempo dejó de ser noticia. El número uno del mundo apabulló con un tenis impecable a Jo Wilfried Tsonga, a quien torturó durante una hora y veintiocho minutos y lo eliminó por 6-2, 6-3 y 6-2.

En el último partido antes de la gran final, el relojito suizo estuvo realmente intratable y dejó en ridículo al finalista del 2008, que llegó a este encuentro jugando un tenis muy intenso. Más allá de la buena actitud del francés, el nivel de Roger lo hizo verse impotente y despertó la admiración de todos los presentes que no paraban de aplaudir al mejor tenista de la historia.

Con esta actuación, el tres veces campeón en Australia sigue firme en su deseo de conseguir su décimo sexto trofeo grande para sacarle aún más diferencia a Pete Sampras y ser el primer campeón de un Grand Slam siendo padre. Quizá este sea uno de los pocos logros que le faltan alcanzar a este hombre que parece ser una maquina de batir records.

Hay que recordar que en el 2005, el estadounidense Andre Agassi estuvo cerca de alcanzar dicho honor cuando perdió la final del US OPEN, adivinen con quien , claro no hace falta el jueguito, con Rogelio.
Por el lado de Andy Murray la cosa es más o menos parecida, si bien en su último duelo, ante Marin Cilic perdió su primer set en todo el torneo, hay que decir que este escocés de 22 años está en su mejor momento y de ganar el título volvería a ser el número dos del mundo. Pero sin lugar a dudas, lo importante pasa porque tendrá una nueva oportunidad de ganar su primer trofeo de Grand Slam, justamente a la misma edad que el "Maestro Federer" en el 2003 cuando ganó Wimbledon.

Si hay algo que distingue al de Dunblane es su personalidad, razón por la cual se podría descartar que sienta presión a la hora de enfrentar a una leyenda viviente, además sabe que en sus manos está la responsabilidad de terminar con una sequía más que importante de 70 años en los cuales ningún británico se coronó en un torneo de esta trascendencia. Cabe destacar que todos esos miedos ya lo atacaron al escocés en el 2008 cuando perdió la final del US OPEN ante el Gran Roger, esa fue la única vez, en diez partidos que se vieron las caras en dicha instancia.

En este 2010, el entrenado por Miles Maclagan está mucho más maduro y curtido, cosa que demuestra en cada torneo que disputa debido a que lo encara con un gran profesionalismo. Sin dudas que el escocés se tiene mucha fe pero sabe que su ventaja de 6 a 4 en el historial no servirá de nada en esta final, más teniendo en cuenta el currículum de su rival.

Lo que si queda claro es que ambos tenistas se conocen mucho y respetan todavía más, no se puede predecir quien va a ganar pero si esperar que el espectáculo sea agradable para el público que desea ver el tenis que ambos pueden mostrar. Las cartas están sobre la mesa y será cuestión de controlar la ansiedad, Federer ganó mucho y Murray es muy joven y oportunidades no le van a faltar.

Sebastián Sommer

 





 
 
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