Jaque al Rey
Cómo si fuera una constante, la vida de David Nalbandian en estos últimos diez meses estuvo marcada por un común denominador, las lesiones, las mismas que parecían olvidadas lo obligaron al cordobés a retirarse el ATP de Buenos Aires, donde debía chocar en cuartos frente al español Albert Montañes.
El regreso del Rey al circuito profesional estaba pautado para los primeros días de enero, en aquella oportunidad, el ex número tres del mundo viajó a Nueva Zelanda para debutar en el certamen de Auckland, donde intentaría dejar atrás su operación de cadera que lo mantuvo alejado desde mayo del 2009.
En aquel momento se bajó producto de un desgarro abdominal que sufrió en el calentamiento el día previo a su estreno ante el alemán Philipp Kohlschreiber. Cabe destacar que además, ese contra tiempo lo obligó a ausentarse en el primer Grand Slam del año, el Abierto de Australia, razón por la cual descendió al puesto número 140 del ranking.
Pero finalmente el mal había pasado, al menos eso se creía cuando la gente pudo disfrutar del tenis de ídolo. El Tifón de Unquillo arrancó en la Copa Telmex con una buena victoria ante un rival peligroso como el italiano Potito Starace en un partido divido en dos días producto de la lluvia, la pizarra indicó 6-2 y 7-6 para el Rey que cerró el duelo ganando los últimos cinco puntos del mismo.
Hasta allí no se vio ningún tipo de malestar, con lo que nadie imaginaba que la pesadilla podía continuar. En su segundo partido, el campeón del 2008 iba a sorprender una vez más por su físico. En el mismo estaba enfrentando al español Daniel Gimeno Traver y en el arranque del segundo set sintió un dolor intenso en su pierna derecha.
Sin dudas, desde ese instante la sangre del campeón afloro y David, que había entregado el primer parcial en tie break le puso corazón a un partido de tres horas donde se impuso por 6-7, 6-4 y 7-6. Luego de su triunfo el cordobés le agradeció a la gente pero arrojó dudas de cara a su futuro en este torneo.
Si bien es cierto que le habían aconsejado abandonar y el jugador no lo hizo, porque según manifestó: “ Es imposible que abandone acá en Buenos Aires, así que la gente se tiene que quedar tranquila que voy a hacer todo para estar el viernes”, un día más tarde la radiografía dictaminó que la zona inflamada estaba en peligro y su participación no podría continuar.
De esta forma se vivió el regresó de David Nalbandian tanto a la actividad como a las lesiones, algo que es un karma para el argentino pero que poco a poco se va convirtiendo en un martirio. Lo más injusto para un Gladiador como David es que deja “su torneo” de la peor manera, sin poder defender su honor en el lugar que mejor le sienta, la cancha de tenis.
La gente del mejor tenis le desea a David una franca y definitiva recuperación
Sebastián Sommer |