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“ La Davis tiene las horas contadas. No representa el esfuerzo de los jugadores ni genera interés del público. Para que sea un evento atractivo tendría que jugarse por equipos mixtos, con hombres y mujeres de cada país que se reúnan cada cuatro años como un Mundial y se midan para ver cual es el mejor”, afirmo de manera rotunda Guillermo Vilas durante su visita al CENARD para entrenar a los chicos de la escuela de la Asociación Argentina de Tenis que dirige hace más de una década junto a Tony Pena y que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Deporte de la Nación.

En diálogo con la web de la Secretaría , luego de los numerosos consejos a las futuras promesas argentinas en la cancha 1 del CENARD, Vilas explicó: “Si cambia va a tener mayor atractivo. Hoy la Davis la gana el equipo y no el jugador, por eso un buen jugador de un país sin jugadores de nivel parejo no tiene chances de ganarla. Con esta nueva idea se podría realizar cada cuatro años y eso implicaría menos desgaste para los jugadores, se les va a dar un lugar especial. Además adquiere mayor relevancia una competencia que no se da todos los años, en la que vos te podes mantener como campeón por cuatro o apuntalar una camada para disputarla”. Y prosiguió: “Yo no dejaría de lado las mujeres para que no se genere un conflicto, haría un evento de equipo completo. El proyecto ya está encaminado, no se si por pedido de los jugadores o por iniciativa propia de la Federación Internacional. La duda era si hacerlo mixto o no. En mi opinión debería ser mezclado, eso le daría un toque distinto y original a la Davis ”. Además, el gran “Willy” analizó: “ La Davis esta regida por el rating, por ende Suecia vs. Argentina sólo tuvo audiencia en dos países. Además ves hoy una llave entre dos equipos y tenés que esperar tres meses para ver una nueva. Si se lo hiciera como un Mundial, en un tiempo más acotado estaría toda la tensión puesta en ahí, entonces la gente se engancha y se va a seguir en todas partes del mundo, como pasa con los Grand Slam”. Continuando con sus observaciones sobre la Copa , Guillermo se focalizó en la actuación argentina en marzo ante los suecos y la importancia de la presencia de David Nalbandian, quien se había bajado de la convocatoria en un primer momento a raíz de un desgarro en el aductor derecho. “Lo de Nalbandian me pareció una movida inteligente. Si perdía nadie le iba a decir nada, no tenía presión ni nada para perder. Fue a una situación heroica: a un tipo que venia de una lesión no le ibas a echar la culpa de un mal resultado”. A su vez, Vilas ganador de cuatro Grand Slam (Roland Garros y US Open 1977 y Australia 1978 y 1979) y del Torneo de Maestros de 1974, reconoció que “el futuro para Argentina en la Copa Davis es muy alentador después de haberle ganado muy fácil a Suecia, cuando se hablaba de una derrota consumada. Creo que eso influyó: tanto se decía de que los suecos no podían perder que ante el revés del prime día, quedaron afectados y no pudieron hacerle frente a un equipo argentino que jugó muy bien”.

“Del Potro va a ser número uno cuando sea el momento”
Vilas también hizo referencia al presente de la “Torre de Tandil”, quien se alejó del circuito en el quinto lugar del ranking y tras ganar el US Open en 2009; a causa de la lesión en su muñeca derecha: “No se sabe con certeza lo que tiene y yo en mi vida conocí las lesiones de los jugadores. Ni en mis tiempos. Pasó con Jimmy Connors, con Pete Sampras y seguirá pasando. Las lesiones sólo las conoce el jugador y por eso no se puede presagiar cuando volverá a las canchas”.

A lo que remató: “Está claro que Del Potro va a ser número uno, pero cuando deba serlo, cuando sea el momento ni antes ni después. Es como tener un hijo: a veces lo planificas y se da en el instante menos esperado. Juan Martín tiene un gran futuro y mucha humildad. Algunos ganan un Grand Slam y piensan que van a seguir ganando Del Potro es muy reservado y prudente en ese sentido”.

Mientras que auguró un buen futuro para la camada argentina: “La conocida ‘Legión', término que adoptamos de los españoles remite a una cantidad importante de buenos jugadores que Argentina tiene y un circuito que favorece a que estas generaciones no desaparezcan. En el ‘77 cambiaron de ladrillo a cemento y despareció una generación. Hoy eso no pasa porque las velocidades son muy lentas y los jugadores se vana seguir adaptando. Esta de Argentina es una sucesión, no un recambio marcado, donde salen diez tenistas y entran otros diez. Argentina siempre va a tener un cambio lento”.

Buenos ojos para el capitán Coria
Vilas también dedico un tiempo para referirse a Guillermo Coria, quien recientemente participo en los Juegos Odesur de Medellín como capitán del equipo juvenil argentino. “Cualquiera que lo vio jugar se dio cuenta que tenia un manejo de la cancha y unas ideas increíbles. El no rendía en las competencias, donde tenia que compartir un espacio con otro, ese era su problema. El tenia conceptos muy claros y eso te da la pauta de que puede ser un gran entrenador, el secreto está en que un día no se piante con uno de sus ataque y le revolee una raqueta a alguno de los pibes”, sostuvo con una risa cómplice junto a Tony y a Juan Espada, uno de los coach de la escuela del CENARD.

Vilas y Tony Pena hacen escuela en el CENARD
“Estamos muy contentos con el desarrollo que está teniendo la escuela. Hoy noté evolución en muchos chicos que hace años que están y que han crecido notablemente en su juego. El problema que tenemos con la escuela es que a diferencia de otras enseñanzas, en el tenis te piden que saques campeones y eso es muy difícil, y el hecho de crear la base de futuros campeones es algo que muy pocos aprecian”, reconoció “Willy” al referirse al trabajo que se realiza con más de 40 pibes de todo el país en el CENARD.

Y agregó: “Es trabajoso armarles todo el engranaje que luego terminan ensamblando en el final de la preparación antes de pasarse al profesionalismo. Armamos a los chicos que juegan bien en juveniles pero el problema aparece cuando pasan al plano profesional, ahí se pierden porque enfrentan los partidos por ellos mismos. La escuela les da armas a los chicos para evolucionar, pero nosotros loes dejamos cuando tienen 15 años justo cuando empiezan a dar el salto. A esa edad buscan un coach que los mejoran o los empeoran, pero ya es un ambiente donde no podemos meternos porque cada uno tiene su sistema que no siempre es aplicable a todos los jugadores”. “Para que nuestra escuela brille tendríamos que seguir a los chicos cuando crecen, pero es más complicado de llevar adelante por la estructura. Siempre parece que el capo de la cosa es el último peldaño, pero es producto de una cadena de situaciones que empieza por nosotros también”, concluyó en su reflexión.

 

 

 





 
 
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