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Demoledor. Soberbia actuación. Demostró que los títulos no venían por una cuestión de la superficie. Sobre tierra, en los últimos años, no hubo nadie que le pudiese hacer sombra. Se encamina a repetir. Llegó a la final del primer Master 1000 de la temporada, sobre polvo de ladrillo, sin haber perdido un set en todo el certamen. Dos encuentros, los ganó 6-1, 6-0 o a la inversa. El duelo más peleado, frente a Ferrero, lo sacó adelante por un sencillo 6-4 y 6-2. En la definición frente a Fernando Verdasco, de quien se esperaba muchísimo por lo que había hecho en las semifinales frente a Djokovic, no le dio pelea en lo absoluto. Un 6-0 y 6-1 acabaron con las ilusiones del héroe español en la final de la Copa Davis disputada en Mar del Plata. “Rafa” fue una aplanadora. Ganó el primer parcial en solo 35 minutos, sin ceder un solo punto de set, y quebrando tres veces el servicio de su rival.
El saque de Fernando (ha sido el segundo que mejor ha servido esta semana, con 17 directos hasta hoy) mejoró en el comienzo del segundo set cuando por fin logró ejecutar su servicio con maestría, y sellar el primer juego con dos aces. Pero dos juegos después, dos dobles faltas le volvieron a la realidad. Era Nadal de nuevo, su presión y frialdad, la que se imponía en una final de la que se esperaba más tensión y más lucha, y en la que Verdasco tiró la toalla cuando entregó de nuevo su servicio en el 4-1 con otra doble falta. Verdasco dispuso de cinco oportunidades de quebrar en el sexto juego. Un exabrupto del madrileño se escuchó en la central del Principado, producto de su desesperación, y al igual que su imagen con los brazos estirado hacia al cielo suplicando fortuna. Algo que le llegó poco después en el mejor punto del torneo, una delicia de dejadas, globos, remates y defensa que acabó del lado de Verdasco que se arrodilló dando gracias, pero no fue capaz de robar a mallorquin su saque.
Esta victoria corona a un español como dominador por sexto año consecutivo y por octava vez en nuevo años (sólo se interrumpió esa racha en 2004. Ferrero, derrotado por Nadal esta semana también, ganó en 2002 y 2003. Nadal se llevó un cheque de 434.000 euros y Verdasco 203.000.
En la quinta final entre españoles en un torneo de esta categoría (desde que se creó este nivel en 1990) y la primera en ocho años.
El mes de abril siempre ha sido favorable a Nadal donde año tras año ha mostrado su fortaleza en tierra. Ha ganado 53 partidos y nueve vences en Montecarlo y cuatro en Barcelona, defensa que comienza mañana en el Conde de Godó. Su última derrota en tierra en abril se produjo el 8 de ese mes en 2005 ante el ruso Igor Andreev en los cuartos de Valencia.
El ibérico, con esta victoria, se convirtió en el primer jugador, en la era abierta, en ganar seis veces consecutivas un mismo torneo. |