Un día después de haber cumplido 24 años, el espeañol Rafael Nadal ganó su quinto título en Roland Garros y recuperó el número uno del listado de la ATP luego de vencer a Robin Soderling en sets corridos y así desplazar a su gran rival, Roger Federer.
Estaba todo dicho y la fiesta estaba más que preparada, todos los condimentos sobre la mesa hacían presagiar una jornada histórica. Por un lado Rafael Nadal que no perdió ningún set en todo el certamen quería reconquistar la capital francesa pero del otro lado de la red tenía a su bestia negra Robin Soderling.
El sueco, llegaba un año antes por primera vez a octavos de final en París y enfrentaba por entonces a un Nadal arrollador y lider del ranking. Sin embargo ese día el que parecía el mejor de todos fue Soderling que derrotó al mallorquín en cuatro sets y le cortó una racha de 31 victorias y ninguna derrota en el segundo Grande del año.
La historia para el nacido en Suecia siguió en ese torneo y en la final cayó sin atenuantes ante Roger Federer. En el 2010 la historia fue adeversa pero tuvo para él un final identico, el número uno era el suizo y Soderling se lo cargó en cuartos de final para caer ante Nadal en el duelo cumbre y de esta forma devolverle el primer lugar en el mundo.
El zurdo de Manacor ingresó en la historia grande de este deporte y no por el hecho de conseguir su quinto Rolanga, algo de por si memorable. El tema es que español completó el denominado Slam Rojo, esto quiere decir ganar los tres masters de polvo de ladrillo y por supuesto quedarse con el premio mayor, Roland Garros, para resumir lo díficil del logro del mallorquín hay que mencionar que es el único tenista en alcanzar ese honor.
En la edición 2010, consiguió adjudicarse el título sin ceder un sólo set, algo que había hecho ya en en el 2008. Lo fundamental según el propio jugador fue darle el descanso necesario al evento, por esta razón se privó de particapar en Barcelona, con todo lo que eso implica para un tenista español.
Para hablar un poquito del partido hay que decir que el 6-4, 6-2 y 6-4 fue una chapa más que fiel a pesar de que Soderling contó con ocho chances de quedarse con el servicio del español. En lo que respecta a sus juegos de saque, el conducido por otro finalista de Roland Garros, Magnus Norman, jugó siempre con presión y no estuvo cómodo en ningún momento.
Si a todo eso le sumamos que las defensas de Nadal fueron excepsionales, el encuentro carece de análisis ya que era claro quien iba a levantar el trofeo.
De esta forma se completó un nuevo Roland Garros y después de exitantes quince días y se coronó al campeón esperado. Además se cobró una deuda pendiente frente a un viejo conocido del pasado.
Sebastian Sommer
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