El norteamericano Mardy Fish alcanzó su quinto título como profesional y el segundo consecutivo tras derrotar en Atlanta a su compatriota John Isner por 4-6, 6-4 y 7-6 en algo más de dos horas de una verdadera lucha mental.
En esta final, el hombre que este año se hizo conocer en el mundo del deporte luego de aquella batalla épica de 11 horas en Wimbledon se llevó el primer set porque fue mucho más preciso que un rejuvenecido Fish. Sin embargo el campeón de Newport niveló las acciones luego de provocar que el gigante de dos metros seis perdiera su servicio por segunda vez en el torneo.
En ese momento el cansancio fue determinante porque Isner ganó en el tie break del tercero en su primer partido ante el luxemburgués Gilles Muller. Además en la semifinal superó a otro sacador como el sudafricano Kevin Anderson en tres parciales, allí se lo vio muy abatido por el calor y se puede decir que cerró el partido con lo justo y gracias a su poderoso saque.
Ya con el partido en el set definitivo, Fish que llegaba sin perder un set y con el gran recuerdo de su triunfo ante su mejor amigo Andy Roddick en semifinales, se adelantó 3-1, ventaja que parecía definitiva. No obstante, el campeón de Auckland se recuperó y mandó todo a un nuevo desempate, toda una constante en el segundo tenista más alto del mundo.
La principal paradoja fue que en el momento más importante del torneo, el gigante John Isner no estuvo a la altura y la decisión y el hambre de Fish hicieron que el campeón fuera el tenista de Minnesota y el de Georgia tuviera que llorar su tercera final perdida en el año y la tercera ante un compatriota, (Sam Querrey lo venció en Memphis y en Belgrado).
Por el lado de Fish este año se puede considerar como uno de los mejores de su carrera, porque a sus 28 años siguió puliendo algunas de sus dificultades y progresó mucho viniendo de una lesión que lo mantuvo mucho tiempo afuera de las canchas. Este año ganó el certamen de Newport y tuvo su pico máximo de rendimiento en Miami cuando bajó muy rápido a Andy Murray
Casos como el suyo y de Taylor Dent, Juan Carlos Ferrero, David Nalbandian, Ivan Ljubicic y porque no el de Juan Ignacio Chela sirven para graficar lo duro del circuito pero que siempre se puede volver si se cuenta con deseo y determinación.
Sebastián Sommer
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