SUSTO
PARA DEL POTRO
Juan Martín Del Potro
se presentó en Rosario, más precisamente
en el microestadio de Newell's, para disputar
un torneo de exhibición junto con Fernando
Gonzáles, Eduardo Schwank y Horacio Zeballos.
Lamentablemente, lo tenístico, pasó
a un segundo plano a causa de un hecho llamativo
que tuvo lugar al finalizar el partido entre
Del Potro y "Feña" Gonzáles,
que arrojó una anecdótica victoria
para el tandilense por 6-4 y 7-5. Luego del
partido, que ganó el argentino en dos
sets, comentó: "Muchas gracias a
todos por venir. Estoy muy contento de cerrar
este gran año acá en Rosario.
Para una ciudad del interior es mucho esfuerzo
organizar una exhibición así y
está bueno compartir esto con la gente
del interior, porque yo también nací
en el interior", sostuvo. Igual, todo cambió
un rato después, cuando vivió
un momento muy duro. El número 5 del
mundo, cuando se encontraba en su vestuario,
fue visitado por miembros de la barra brava
del club rojinegro, que obligaron Delpo a entregarle
indumentaria deportivo. El tandilense, asustado
por el apriete, decidió entregarles una
camiseta autografiada.
Aparentemente, de la barra accedió al
espectáculo, pero a último momento
los hinchas decidieron también visitar
a la estrella del tenis; como es usual en su
estilo, ingresaron sin oposición en una
pequeña antesala del vestuario y allí
encararon al número 5 del mundo. A Del
Potro le pidieron algún recuerdo de su
paso por Rosario y lo dejaron salir a la playa
de estacionamiento, donde lo esperaba un automóvil
para llevarlo al hotel oficial.
"Estaba todo espectacular hasta que entraron
los barras. Fue un momento tenso, pero no hubo
violencia; tampoco es que pidieron dinero ni
nadie se los ofreció. Se conformaron
con sacarse una foto con él y llevarse
una remera. Obviamente fue un momento incómodo,
pero Del Potro no se quedó enganchado
con eso", señaló una fuente
cercana al tandilense sobre lo sucedido. Después
de la exhibición, el campeón del
US Open comenzó de inmediato sus vacaciones.
El presidente de Newell´s, Guillermo Lorente,
se habría comunicado con Del Potro para
pedirle disculpas. Desde la organización
de la exhibición se indicó que
se contrataron 70 controles para el espectáculo,
pero la seguridad igualmente falló. Y
si bien esta barra brava no actúa con
la violencia que ejercía la que encabezaba
Pimpi Caminos durante la gestión del
ex presidente Eduardo López, la actual,
igualmente se mueve con soltura por el club.
Más allá de los errores en la
seguridad, resulta extremadamente llamativo
la facilidad de desplazamiento y la impunidad
que tuvieron los barrabravas para desplazarse
en un espectáculo ajeno a su ámbito
habitual, el fútbol. Y lo que era una
celebración, por las poquísimas
veces que se puede ver en acción a Del
Potro en nuestro país, quedó empañado
por la irrupción de un grupo que no parece
conocer límites.
FUENTE: DANEL AYESTA