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| NO DA
PIE CON BOLA |
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| Con la confirmación
del "desgarro abdominal", el tenista
argentino no estará presente en el
primer Grand Slam de la temporada; no juega
un certamen desde mayo de 2009 y se retiró,
sin jugar, del torneo de neocelandés
de Auckland. |
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Ni el peor de los pesimistas
se imagina la actualidad que vive hoy en día
David Nalbandián. El unquillense, desde
Mayo del 2009, vive toda una película
y una de las más terroríficas.
En Noviembre parecía terminar la mal
área. Su vuelta a las canchas, se daba
con los torneos de exhibición jugados
en la argentina. "El Rey" arrasaba
y el público se ilusionaba. Las molestias
físicas parecían ser historia
vieja.
Su primer objetivo por los puntos se daba
en Auckland. Nalbandián arribaba a
Nueva Zelanda con el objetivo de seguir obteniendo
rodaje de cara al primer Grand Slam de la
extensa temporada. Pero sorpresivamente, a
último momento aparecieron los problemas:
un desgarro abdominal le imposibilitó
jugar su partido correspondiente a la primera
ronda frente al Alemán Philipp Kohlschreirber.
Su vocero dio la no grata noticia: "Nalbandian
tiene un desgarro en la zona abdominal de
seis milímetros aproximadamente, lo
que le causa mucho dolor, especialmente en
el momento de sacar". Una ecografía
indicó que el desgarro es de entre
6 y 7 milímetros. Su cuerpo técnico,
los médicos del torneo y hasta su médico
personal, el español Ángel Ruiz
Cotorro, a quien se le enviaron las imágenes
del estudio a Barcelona, le aconsejaron retirarse
de Auckland y de Australia. Una resonancia
magnética, última esperanza
del unquillense de cambiar el diagnóstico,
también fue adversa, por lo que regresó
al país. Lo más grave de esta
lesión es que finalmente le imposibilitará,
al ex finalista de Wimbledon, jugar el Abierto
de Australia que comienza el próximo
lunes.
La Copa Davis, los Grand Slam; sueños
del cordobés que hasta ahora han sido
inalcanzables. Londres 2012, otro certamen
que también se presenta dentro de sus
aspiraciones a triunfar. Indudablemente, sus
soñados objetivos. Todavía le
queda tiempo, el talento está, pero
su estado físico tendrá la última
palabra de cara al futuro.
FUENTE: DANEL
AYESTA
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